sábado, 2 de enero de 2010

Un viaje por tu cuerpo
























Déjame explorar tu cuerpo
y encontrar todos tus rincones perdidos
tus partes inacabadas
tus puntos débiles y fuertes.

Empezaría mi ruta
al norte a explorar tu cara
y todas sus lineas de expresión
perderme en tu mirada
oler tu cabello
tocar la comisura de tu boca
besar tus labios
sentir tu aliento
admirar tu sonrisa...

Al este y al oeste recorrer tus brazos
y llegar hasta tus manos
y estrecharlas junto a las mias
besar tus dedos uno por uno
sentir la palma de tu mano
acariciar mi rostro
tocar el lóbulo de tu oreja
susurrarte frases dulces y tiernas
y mordisquearlas hasta hacerte ruborizar

Bajar hasta tu cuello besarlo y acariciarlo
y luego hospedarme en tu pecho
recorrerlo con mis manos
y cubrirlo de besos
asentar mi bandera
y llegar hasta tu corazón

Dar la vuelta y llegar hasta tu espalda
y recorrerla entera
llegar hasta tu cintura
y en el borde de tu ombligo
dejarme caer
y perderme al sur
bien profundo

Recorrer tus piernas
desde el naciente hasta el poniente
suave, lentamente
bordear tus tobillos
Y cuando llegue al extremo
hacerte cosquillas en los pies...

viernes, 2 de octubre de 2009

Fábula de la Perla y el Diamante





Dijo la perla al diamante:
_”Valgo mucho más que tú:
de negro carbón naciste,
y yo de la mar azul.”
Y le contestó el diamante:
_”Tu mérito es muy común.
“Siempre fuiste y serás blanca!
¡Yo fuí negro, y vierto luz!”

Martín Antonio Narváez

domingo, 9 de agosto de 2009

El Caracter de Mujer (她 tā) y Las Cualidades Negativas

Un buen dia, estaba yo en mi clase de mandarin y le pregunto a la profesora:

Porque en chino las palabras con cualidades negativas tienen el caracter de mujer (她 tā)?

Ella se rie y me responde que hay muchos chinos machistas y por eso usan el caracter de ELLA (她 tā) para referirse a un sinnumero de malas cualidades como: Celos, Furia, etc, etc, etc...

Me ha tomado cierto tiempo constatar en todo su esplendor LA CERTEZA DE ESTAS PALABRAS y no me refiero con esto a que todos los orientales sean machistas (TODAVIA NO SE HA HECHO UN ESTUDIO ESTADISTICO AL RESPECTO), sino al hecho de que nosotras las hijas de Eva tenemos gran capacidad para desarrollar cualidades negativas y tener la suficiente inteligencia emocional como para demostrarlas en todo su esplendor y/o (en el caso de las menos listas) desplayarlas en una amplia variedad de artimañas y estrategias dignas de todo "buen politico" (existen buenos politicos?!) y/o experimentado criminal.

Si lo ponen en duda veanse algo de Tele o Lean el diario; hay Mil y Una Historia que lo confirman.

NOTA:

Con esto no estoy discriminando al genero gramatical paradigmatico FEMENINO MUJER (Entiendase, a las Chicas) es solo que el hombre es emocionalmente más simple y la mujer más complicada, ambos tienen pros y contras.

viernes, 5 de septiembre de 2008

Y A Ti Cómo Te Trataron Las Lluvias?

Después de todas estas tormentas, huracanes y demás y sí, MUCHA lluvia, he decidido escribir para retomar la relativa calma y quietud que había antes de toda esta agua y como “después de la tempestad viene la calma” reempezar todo de nuevo y con la mente limpia y despejada como queda el cielo después de una fuerte lluvia reiniciar otra vez el camino a la escuela de tiempo completo llamada VIDA bajo un aire mañanero despejado, puro y limpio (Wao, eso sonó muy al estilo de Alejo Carpentier).

Le decía hace algún tiempo a una amiga taiwanesa que la lluvia del trópico es rápida y furiosa; no como la lluvia del Sur, lenta fatal y tortuosa que dura muchas horas, días y meses seguidos.
Todo esto me hace recordar como de niña me sentaba en la galería de mi casa a ver la lluvia pasar o sentarme placenteramente a comer harina del negrito calientita mientras veía los muñequitos o en la comodidad de mi cama arropadita y en un chispazo de lucidez me viene a la mente un fragmento de las memorias de Neruda “Confieso que he vivido” que dice así:

“Comenzaré por decir, sobre los días y años de mi infancia, que mi único personaje inolvidable fue la lluvia. La gran lluvia austral que cae como una catarata del Polo, desde los cielos del Cabo de Hornos. En esta frontera, o Far West de mi patria, nací a la vida, a la tierra, a la poesía y a la lluvia. Por mucho que he caminado me parece que se ha perdido ese arte de llover que se ejercía como un poder terrible y sutil en mi Araucanía natal. Llovía meses enteros, años enteros. La lluvia caía en hilos como largas agujas de vidrio que se rompían en los techos, o llegaban en olas transparentes contra las ventanas, y cada casa era una nave que difícilmente llegaba a puerto en aquel océano de invierno. Esta lluvia fría del Sur de América no tiene las rachas impulsivas de la lluvia caliente que cae como un látigo y pasa dejando el cielo azul. Por el contrario, la lluvia austral tiene paciencia y continúa, sin término, cayendo desde el cielo gris. Frente a mi casa, la calle se convirtió en un inmenso mar de lodo. A través de la lluvia veo por la ventana que una carreta se ha empantanado en medio de la calle. Un campesino, con manta de castilla negra, hostiga a los bueyes que no pueden más entre la lluvia y el barro. Por las veredas, pisando en una piedra y en otra, contra frío y lluvia, andábamos hacia el colegio. Los paraguas se los llevaba el viento. Los impermeables eran caros, los guantes no me gustaban, los zapatos se empapaban. Siempre recordaré los calcetines mojados junto al brasero y muchos zapatos echando vapor, como pequeñas locomotoras. Luego venían las inundaciones, que se llevaban las poblaciones donde vivía la gente más pobre, junto al río.” […]

Pienso en lo agradable que es que todo terminara pero también me detengo pensar en todas los pobres que viven a orillas del río malpasándola en medio del aguacero, tapando sus trastes para que no se le mojen o en una madre en su casita al borde del río abrazando a sus hijitos y rogándole a Dios porque pare de llover.

Todos aquellos que mueren por tocarle la suerte ingrata de vivir cerca de una cañada o en una zona proclive a los derrumbres y deslizamientos de tierra. Y pienso en su impotencia, en su dolor y sus necesidades y no puedo menos que pedirle a Dios por ellos, por que les de fortaleza y consuelo.

Pero no todo se trata de tenerles pena y sentir pesar por su condición. También se trata de ser más que pasivos, activos; porque una conciencia entrenada debe incitarnos a actuar y actuar se traduce en qué puede hacer uno por ellos.

Que mejor regalo que dar a aquellos que lo necesitan algo de las bendiciones que has recibido? Ropa, zapatos, medicamentos, algún traste que no uses.
Cualquier cosa en buenas condiciones será recibida con mucho agrado y aprecio.
Recuerda que el amor basado en principios es “dar sin esperar recibir nada”. Puedes darlo mediante alguna organización o institución o directamente a alguien que conozcas que haya sido afectado por las lluvias e inundaciones. El punto es “ayudar de alguna forma a aquellos que están mas necesitados”.

Intégrate o se voluntario en alguna causa que busque ayudar y erradicar problemas sociales y del medio ambiente.
Sembrar un árbol, Ayuda para los niños de la calle, Leerle un cuento a un nino con enfermedad Terminal, Salvar a los animales desamparados
El punto es AYUDAR.
Ayuda Que otros necesitan de ti!>

sábado, 14 de junio de 2008


LOS ENCUENTROS DE UN CARACOL AVENTURERO


Hay dulzura infantil

En la mañana quieta.

Los árboles extienden

Sus brazos a la tierra.

Un vaho tembloroso

Cubre las sementeras,

Y las arañas tienden

Sus caminos de seda

—Rayas al cristal limpio

Del aire—.

En la alameda

Un manantial recita

Su canto entre las hierbas

Y el caracol, pacífico

Burgués de la vereda,

Ignorado y humilde,

El paisaje contempla.

La divina quietud

De la naturaleza

Le dio valor y fe,

Y olvidando las penas

De su hogar, deseó

Ver el fin de [la] senda.

Echó andar e internóse

En un bosque de yedras

Y de ortigas.

En medio

Había dos ranas viejas

Que tomaban el sol,

Aburridas y enfermas.

Esos cantos modernos,

Murmuraba una de ellas,

Son inútiles. Todos,

Amiga, le contesta

La otra rana, que estaba

Herida y casi ciega:

Cuando joven creía

Que si al fin Dios oyera

Nuestro canto, tendría

Compasión. Y mi ciencia,

Pues ya he vivido mucho,

Hace que no la crea.

Yo ya no canto más...

Las dos ranas se quejan

Pidiendo una limosna

A una ranita nueva

Que pasa presumida

Apartando las hierbas.

Ante el bosque sombrío

El caracol, se aterra.

Quiere gritar.

No puede,

Las ranas se le acercan.

¿Es una mariposa?,

Dice la casi ciega.

Tiene dos cuernecitos,

La otra rana contesta.

Es el caracol.

¿Vienes, Caracol,

de otras tierras?

Vengo de mi casa y quiero

Volverme muy pronto a ella.

Es un bicho muy cobarde,

Exclama la rana ciega.

¿No cantas nunca?

No canto, Dice el caracol.

¿Ni rezas? Tampoco: nunca aprendí.

¿Ni crees en la vida eterna?

¿Qué es eso?

Pues vivir siempre

En el agua más serena,

Junto a una tierra florida

Que a un rico manjar sustenta.


Cuando niño a mí me dijo

Un día mi pobre abuela

Que al morirme yo me iría

Sobre las hojas más tiernas

De los árboles más altos.

Una hereje era tu abuela.

La verdad te la decimos

Nosotras. Creerás en ella,

Dicen las ranas furiosas.

¿Por qué quise ver la senda?

Gime el caracol. Sí, creo

Por siempre en la vida eterna

Que predicáis...


Las ranas,

Muy pensativas, se alejan,

Y el caracol, asustado,

Se va perdiendo en la selva.

Las dos ranas mendigas

Como esfinges se quedan.

Una de ellas pregunta:

¿Crees tú en la vida eterna?

Yo no, dice muy triste

La rana herida y ciega.

¿Por qué hemos dicho entonces

Al caracol que crea?

¿Por qué?... No sé por qué,

Dice la rana ciega.

Me lleno de emoción

Al sentir la firmeza

Con que llaman mis hijos

A Dios desde la acequia...

El pobre caracol

Vuelve atrás. Ya en la senda

Un silencio ondulado

Mana de la alameda.


Con un grupo de hormigas

Encarnadas se encuentra.

Van muy alborotadas,

Arrastrando tras ellas

A otra hormiga que tiene

Tronchadas las antenas.

El caracol exclama:

Hormiguitas, paciencia.

¿Por qué así maltratáis

A vuestra compañera?

Contadme lo que ha hecho.

Yo juzgaré en conciencia.

Cuéntalo tú, hormiguita.


La hormiga medio muerta

Dice muy tristemente:

Yo he visto las estrellas.

¿Qué son estrellas?

-dicen Las hormigas inquietas.

Y el caracol pregunta

Pensativo: ¿estrellas?

Sí, repite la hormiga,

He visto las estrellas.

Subí al árbol más alto

Que tiene la alameda

Y vi miles de ojos

Dentro de mis tinieblas.


El caracol pregunta:

¿Pero qué son estrellas?

Son luces que llevamos

Sobre nuestra cabeza. Nosotras no las vemos,

Las hormigas comentan.

Y el caracol, mi vista

Sólo alcanza a las hierbas.


Las hormigas exclaman

Moviendo sus antenas:

Te mataremos, eres

Perezosa y perversa,

El trabajo es tu ley.


Yo he visto a las estrellas,

Dice la hormiga herida.

Y el caracol sentencia:

Dejadla que se vaya,

Seguid vuestras faenas.

Es fácil que muy pronto

Ya rendida se muera.


Por el aire dulzón

Ha cruzado una abeja.

La hormiga agonizando

Huele la tarde inmensa

Y dice, es la que viene

A llevarme a una estrella.

Las demás hormiguitas

Huyen al verla muerta.

El caracol suspira

Y aturdido se aleja

Lleno de confusión

Por lo eterno.

La senda No tiene fin, exclama.

Acaso a las estrellas

Se llegue por aquí.

Pero mi gran torpeza

Me impedirá llegar.

No hay que pensar en ellas.

Todo estaba brumoso

De sol débil y niebla.

Campanarios lejanos
Llaman gente a la iglesia.

Y el caracol, pacífico

Burgués de la vereda,

Aturdido e inquieto

El paisaje contempla.


Federico García Lorca, 1918