Ser insular me da la libertad de andar desnuda por la isla, descalza y con el cabello al viento?
O debo de atarme a reglas que dividen lo diestro de lo siniestro?
Si has nacido del vientre de una isla
estarás atado el resto de tu vida
a un pedazo de tierra, desterrado del continente
y bajo un sol implacable que te grita:
"No eres libre, eres esclavo
del encuentro de 2 mundos
que se besan y se encuentran y desencuentran
como una relación de amo y esclava
de amantes que se aman y odian
en encuentros sin retornos".
Y si en mi pecho
ser libre merece
ser esclavo de gustos
y amo de mis pasiones
moriré como un isleño
que sin derecho a ser libre
yace en una patria que no muere.
Pero, ¿quién aprisiona el pensamiento? ¿Quién le pone cadenas á la imaginación? [...]
“¿La veis? es una carroñaasquerosa, un horrible esqueleto”. Y sentía que aquellos brazos que me acariciaban eran un parde huesos, y los besos de su boca me parecían las mordeduras de unos maxilares descarnados yen lugar de sus ojos yo veía dos cuencas oscuras y profundas que infundían pavor.
De Ernesto de Anquises (Cuentos Frágiles) de Fabio Fiallo.
...Y en un breve momento,
entre locura y razón,
me vi los dedos; aquellos con los cuales te habia amado
y acariciado tanto;
aquellos que habian recorrido tu cuerpo y explorado tus partes inacabadas,
ya no eran los mismos de antes,
parte de unas manos blancas y hermosas
llenas de uñas y carnes.
Estaban en el hueso.
Sólo eran unas manos esqueléticas
que mientras continuaba siguiendo con la vista
iban convirtiendo el resto de mi cuerpo
-antes carnoso, tibio y perfumado-
en un manojo de huesos amarillos y pálidos.
Intente tocarme los brazos por los cuales antes fluia mi sangre a traves de unas venas verdes y azules que se mostraban a traves de mi piel.
Estupefacta y desesperada, intente tocarme los pechos, aquellos cuales siempre me celebrabas y que alguna vez me dijiste: "Seria capaz de quedarme toda la tarde mirándolos". No había nada allí, sólo los huesos de la caja torácica en el lugar donde se palpaba la turgencia y blancura de mis senos.
El resto es historia. Sólo tuve valor para mirarme los huesos de los pies, donde antes estaban mis dedos.
Miré a mi alrededor mientras se hacia de noche y no vi a nadie: estaba sola.
Tambien ví dos lápidas con nombres que me resultaban conocidos. Uno decía "Francia" y otro "Luz" como mi Tia y mi Abuela fallecidas.
Respiré profundo; como un estertor de muerte, mientras mis huesudas manos intentaban sostener un pecho donde antes latía un corazón que sentia, se estremecía y que una vez amó. También miré mi lápida: "Aqui yace una que murió en soledad".
Entonces, otro chispazo de lucidez me atravesó la cuenca de los ojos y en un instante me vi vestida de carnes, vestimenta y recuerdos cuando estaba muriendo, y no por tí sino de soledad y tristeza, y esa angustia amarga de cuando esperas por un amor que nunca llega o que nunca regresa.
Me hubiese gustado llorar, pero ya se me habian agotado las lagrimas de tanto hacerlo y en el lugar donde tenia el corazon, la carne se me habia puesto morbida y putrefacta y se me habia consumido de tanto tiempo...
Asi que volví a mi tumba, de donde habia salido solo un instante para recordar lo que habia vivido.
Me acomode en mi lecho mientras volvia a recordar lo que algunas vez me dijeron las voces en sueños: "Lo ultimo que encontraras en tu vida sera amor". y despues de eso volví a mi sueño eterno. Orly Diane Rodríguez
Y ojalá [...] continuar el arado con tu querer. Ojalá que llueva café. Juan Luis Guerra
A Tí...
Y te llamé en un verso,
y te escribí en un sueño,
y lo soñé en un pensamiento,
para decirte hoy,
que estoy pensando en tí.
Y que tu amor me calienta
como el sol calienta la tierra,
y que tu amor me refresca,
como el rocío a la flores
o una suave y dulce lluvía mañanera
el amanecer de un dia caluroso.
Hoy he despertado de mi sueño
y me he armado de valor
para decirte Te Quiero. Orly Diane Rodríguez
Aleph: Un punto en el universo del cual se ven todos los otros puntos del universo. ...Y con una mano tocamos las yemas y palmas de nuestra mano: Tu izquierda y yo derecha, mientras nuestras almas se mezclaban en curvas que danzabam hacia el infinito y se hacian una sola. Y con la otra, paramos el tiempo del reloj, mientras el universo giraba alrededor de nosotros sin reglas ni normas. Toda la energia del Cosmos: sintiéndola desde todos los puntos del universo en un breve instante que duró una eternidad. 3/10/11
...Y a la luz de un nuevo sol y una radiante mañana, volví a posarme en el mismo árbol de siempre como una mariposa o un ave que abre sus alas a un nuevo amanecer. Después que dije basta, que me desperté atormentada por las mismas pesadillas de antaño, -las mismas sombras grises y nocturnas que han atormentado mi alma por muchas noches, llenas de mis más profundos temores, que con el pasar del tiempo se han llenado de herrumbre y telarañas color rosa- ya no sentí tanto pesar; quizás porque al acostumbrarme a dosis regulares de terror ya no me quemaba tanto el miedo eufórico, esa ave fénix capaz de quemarme muchas noches seguidas y que moría todas mis mañanas. Siempre al final de cada mal sueño de cada pesadilla -a veces fría y a veces caliente-, siempre me digo lo mismo: 'Ya no más'; pero llega la mañana, y con ella la luz del Sol: Esa energía diurna que me reconforta, me hace sentir protegida y me da esperanza cuando me calienta y me quita el frío y la soledad de muchas madrugadas malditas, llenas de miedo y dolor. Y llego una, dos, tres, muchas mañanas; y se fueron cuatro, cinco, seis, muchas noches. Pero a veces, en la soledad de mi cuarto le pido a Dios que me protega y ampare en mis horas de sueño.
" Sintió en su boca el suave olor de la fiebre y lo aspiro como si quisiera llenarse de las intimidades de su cuerpo. Y en ese momento se imaginó que ya llevaba muchos años en su casa y que se estaba muriendo. De pronto tuvo la clara sensación que no podría sobrevivir a la muerte de ella. Se acostaría a su lado y querría morir con ella. Conmovido por esa imagen hundió en ese momento la cara en la almohada junto a la cabeza de ella y permaneció así durante mucho tiempo.....Y le dio pena que en una situación como aquella, en la que un hombre de verdad sería capaz de tomar inmediatamente una decisión, él dudase, privando así de su significado al momento mas hermoso que había vivido jamás (estaba arrodillado junto a su cama y pensaba que no podría sobrevivir a su muerte). Se enfadó consigo mismo, pero luego se le ocurrió que en realidad era bastante natural que no supiera que quería: El hombre nunca puede saber que debe querer, porque vive solo una vida y no tiene modo de compararla con sus vidas precedentes ni de enmendarla en sus vidas posteriores. No existe posibilidad alguna de comprobar cual de las decisiones es la mejor, porque no existe comparación alguna. El hombre lo vive todo a la primera y sin preparación. Como si un actor representase su obra sin ningún tipo de ensayo. Pero que valor puede tener la vida si el primer ensayo para vivir es ya la vida misma? Por eso la vida parece un boceto. Pero ni un boceto es la palabra precisa, porque un boceto es siempre un borrador de algo, la preparación para un cuadro, mientras que el boceto que es nuestra vida es un boceto para nada, un borrador sin cuadro.
(...)
Si cada uno de los instantes de nuestra vida se va a repetir infinitas veces, estamos clavados a la eternidad como Jesucristo a la cruz. La imagen es terrible. En el mundo del eterno retorno descansa sobre cada gesto el peso de una insoportable responsabilidad. Ese es el motivo por el cual Nietzsche llamó a la idea del eterno retorno la carga más pesada. Pero si el eterno retorno es la carga más pesada, entonces nuestras vidas pueden aparecer, sobre ese telón de fondo, en toda su maravillosa levedad.
(...)
La carga más pesada nos destroza, somos derribados por ella, nos aplasta contra la tierra. Pero en la poesía amatoria de todas las épocas la mujer desea cargar con el peso del cuerpo del hombre. La carga más pesada es por lo tanto, a la vez, la imagen de la más intensa plenitud de la vida. Cuanto más pesada sea la carga, más a ras de tierra estará nuestra vida, más real y verdadera será. Por el contrario, la ausencia absoluta de carga hace que el hombre se vuelva más ligero que el aire, vuele hacia lo alto, se distancie de la tierra, de su ser terreno, que sea real sólo a medias y sus movimientos sean tan libres como insignificantes. "
De la Insoportable Levedad del Ser de Milán Kundera.
al cavar una más en mis entrañas. Pequeño Nocturno, Osvaldo Bazil.
Y me pregunto si alguno de ellos;
al que yo alguna vez hubiera pensado que amara tanto,
aunque fuera por un breve instante,
en una chispa del tiempo
pensó en mí
como en el verso de una canción de amor,
o el sonido de la lluvia,
o el aroma de una flor,
o en un hermoso cuadro,
o en una nube brillante.
Un detalle para recordar,
un gesto, una caricia,
hasta un beso de amor
que en el momento fuera sincero
y le hicieran recordarme
como "una de las inolvidables".
Entonces despierto:
del sueño consciente y a veces inconsciente
en el que estaba inmersa en la cama;
y que bueno que ella es muda
y discreta mi almohada,
que me guardan esperanzas marchitas
y muchos sueños rotos en la cama.