lunes, 19 de septiembre de 2011

La Vida es un Boceto


" Sintió en su boca el suave olor de la fiebre y lo aspiro como si quisiera llenarse de las intimidades de su cuerpo. Y en ese momento se imaginó que ya llevaba muchos años en su casa y que se estaba muriendo. De pronto tuvo la clara sensación que no podría sobrevivir a la muerte de ella. Se acostaría a su lado y querría morir con ella. Conmovido por esa imagen hundió en ese momento la cara en la almohada junto a la cabeza de ella y permaneció así durante mucho tiempo.....Y le dio pena que en una situación como aquella, en la que un hombre de verdad sería capaz de tomar inmediatamente una decisión, él dudase, privando así de su significado al momento mas hermoso que había vivido jamás (estaba arrodillado junto a su cama y pensaba que no podría sobrevivir a su muerte). Se enfadó consigo mismo, pero luego se le ocurrió que en realidad era bastante natural que no supiera que quería: El hombre nunca puede saber que debe querer, porque vive solo una vida y no tiene modo de compararla con sus vidas precedentes ni de enmendarla en sus vidas posteriores. No existe posibilidad alguna de comprobar cual de las decisiones es la mejor, porque no existe comparación alguna. El hombre lo vive todo a la primera y sin preparación. Como si un actor representase su obra sin ningún tipo de ensayo. Pero que valor puede tener la vida si el primer ensayo para vivir es ya la vida misma? Por eso la vida parece un boceto. Pero ni un boceto es la palabra precisa, porque un boceto es siempre un borrador de algo, la preparación para un cuadro, mientras que el boceto que es nuestra vida es un boceto para nada, un borrador sin cuadro.
(...)
Si cada uno de los instantes de nuestra vida se va a repetir infinitas veces, estamos clavados a la eternidad como Jesucristo a la cruz. La imagen es terrible. En el mundo del eterno retorno descansa sobre cada gesto el peso de una insoportable responsabilidad. Ese es el motivo por el cual Nietzsche llamó a la idea del eterno retorno la carga más pesada. Pero si el eterno retorno es la carga más pesada, entonces nuestras vidas pueden aparecer, sobre ese telón de fondo, en toda su maravillosa levedad.
(...)
La carga más pesada nos destroza, somos derribados por ella, nos aplasta contra la tierra. Pero en la poesía amatoria de todas las épocas la mujer desea cargar con el peso del cuerpo del hombre. La carga más pesada es por lo tanto, a la vez, la imagen de la más intensa plenitud de la vida. Cuanto más pesada sea la carga, más a ras de tierra estará nuestra vida, más real y verdadera será. Por el contrario, la ausencia absoluta de carga hace que el hombre se vuelva más ligero que el aire, vuele hacia lo alto, se distancie de la tierra, de su ser terreno, que sea real sólo a medias y sus movimientos sean tan libres como insignificantes.
"



De la Insoportable Levedad del Ser de Milán Kundera.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Cicatrices del Alma

Yo, que llevo enterrados tantos sueños



que cuento tantas tumbas en el alma,


no sé por qué sollozo y por qué tiemblo


al cavar una más en mis entrañas.
                                                       Pequeño Nocturno, Osvaldo Bazil.





Y me pregunto si alguno de ellos;
al que yo alguna vez hubiera pensado que amara tanto,
aunque fuera por un breve instante,
en una chispa del tiempo
pensó en mí
como en el verso de una canción de amor,
o el sonido de la lluvia,
o el aroma de una flor,
o en un hermoso cuadro,
o en una nube brillante.

Un detalle para recordar,
un gesto, una caricia,
hasta un beso de amor
que en el momento fuera sincero
y le hicieran recordarme
como "una de las inolvidables".

Entonces despierto:
del sueño consciente y a veces inconsciente
en el que estaba inmersa en la cama;
y que bueno que ella es muda
y discreta mi almohada,
que me guardan esperanzas marchitas
y muchos sueños rotos en la cama.

Me levanto y miro al espejo;
"Era sólo un sueño"- me digo a mi misma
No era el indicado
o tal vez lo era y no lo supe nunca.

Entonces me miro el pecho
y me doy cuenta que lo llevo lleno de cicatrices:
"Una Más"- me he dicho tantas veces,
pero a veces en silencio,
lloro mis penas en el alma.
                                                 Orly Diane Rodríguez

viernes, 26 de agosto de 2011

Luz & Oscuridad

Ni secreto ni pacto
ni muda sumisión
ni profecía. Escucho cómo llega
la crecida fluvial de las palabras
Reúno los despojos. Abrazo
los cadáveres
y con ellos enciendo
otra pira común para el olvido

El lugar de la Derrota, Ada Salas, 2003
 
Calor que quema y frio que pela.
Murmullo de soles en un chorro de neblina.
De repente, en un manotazo de lucidez
todo queda gris gris.

En ese momento tomo mis pinceles 
y recojo mi caballete
y me dispongo a salir 
por un camino sin nombre.

Orly Diane Rodriguez
@CCESD, 15/06/2011

miércoles, 17 de agosto de 2011

Adiós

"Quiero escribir los versos más tristes esta noche"...

Decir por ejemplo que lo he perdido...

Aunque creo -y llora mi alma al pensarlo-

es que quizás no le tuve nunca...

Bye Amor Mío...


Orly D. Rodríguez

sábado, 23 de julio de 2011

EL ULTIMO BAILE


Tocaste a mi puerta,
abrí a tu llamado...

Me hablaste,
te escuché...

Sonreí y tu sonreías.

Esa noche, 
sin esperar nada en especial,
ni milagros ni efectos especiales,
bailamos, sin ritmo, compás ni tiempo
bajo una luna que nos contemplaba
testigo de la chispa en nuestros ojos
y un fuego que nos quemaba muy dentro.

Breves minutos que parecieron eternos:
yo te miraba, 
tu me mirabas,
ambos nos miramos  y el tiempo se detuvo...

Me preguntaste si yo quería,
yo te dije que no sabía
aunque en realidad si lo sabía
porque las palabras estaban en mi cabeza 
pero no bajaban a mis labios...

Luego, todo se acabó
tan rápido como empezó.

La comida terminó,
la música se detuvo
y la fiesta terminó.

No hubieron promesas,
besos ni cábalas de amor,
sólo una chispa en la mirada,
una ilusión perdida,
el recuerdo de unas fotos amarillas
perdidas en el tiempo...

Y tres palabras que aún conservo en mi mente:
Dime, ¿Te gustaría...?

                            Por Orly D. Rodríguez

domingo, 19 de junio de 2011

Seducción: De la Flor a la Mariposa

Mira que bella soy
que no hay ninguna como yo.

Tengo los pistilos largos,
el tallo flexible,
los petalos sedosos,
Verde oscuro mis hojas,
humedas mis raices
y deliciosa a tu paladar.

¡Poliniiizameee!





A Oscuras y en Silencio

Podrías venir aquí conmigo
a la oscuridad de mi cuarto
a hablar conmigo a solas
versos y prosas de amor.
  
Quiéreme esta noche
 aunque sea en silencio
 y solo con el pensamiento.

Y bésame sin tocarme
 y siénteme sin tenerte.

Ven, nos encontraremos furtivos, a escondidas,
como los amantes prohibidos...

sábado, 11 de junio de 2011

Versos con vida propia

                                                                       

Hoy escribo estos versos sin dueño
a oscuras, desde la oscura soledad de mi habitación
habitada de fantasticos sueños, deseos prohibidos
y algunas veces duendes traviesos.

Mi teclado cobra vida
cual magica pluma hábil
sobre copioso papel
que presurosa y nerviosa
buscan versos en palabras
que toquen el alma
y hagan estremecer el corazón.

Hoy pensé en tí
y mi alma
entre triste y acongojada
aun se pregunta muchos porqués
en el que solo los cómos tienen respuestas
aunque las interrogantes con vida propia
se apropian de mi mente
y se aferran al "inolvido"
abalanzándose contra la prudente razón.

Quiero atesorar nuestros últimos momentos
como un valioso recuerdo
de algo que fué y pasó
que entre amores, angustias, locuras
guarda mi mente lo que ocurrió. 

                                                                    Orly Diane Rodríguez
11/06/11

martes, 7 de junio de 2011

Encuentro de un Guerrero y una Peregrina




Y nos encontramos en el camino...

yo iba, ya tu venias...

Bien 
 ser el guión de una bonita historia de amor:

Un antiguo y cansado guerrero que ha peleado muchas batallas,

ha visto muchos lugares y conocido muchas personas

piensa que ya lo ha visto todo, lo ha vivido todo, lo ha hecho todo...

Se ha encontrado por casualidad o causalidad

con una joven peregrina bohemia

que ha salido a caminar caminos

en busqueda de respuestas a preguntas existenciales y de fe

que nunca antes han sido respondidas.

En algun punto del trayecto se encontraron

y ya sea porque los astros se alinearon o simplemente destino

sus vidas se cruzaron

lo demás es ya historia patria.

Lo mejor de todo es que

nos encontramos de la mejor forma posible:

Por coincidencia.

!Te quiero!
            
Orly Diane Rodríguez

domingo, 5 de junio de 2011

Sal con una Chica que Lee

“Date A Girl Who Reads” (Por Rosemarie Urquico)

Sal con alguien que se gasta todo su dinero en libros y no en ropa, y que tiene problemas de espacio en el clóset porque ha comprado demasiados. Invita a salir a una chica que tiene una lista de libros por leer y que desde los doce años ha tenido una tarjeta de suscripción a una biblioteca.

Encuentra una chica que lee. Sabrás que es una ávida lectora porque en su maleta siempre llevará un libro que aún no ha comenzado a leer. Es la que siempre mira amorosamente los estantes de las librerías, la que grita en silencio cuando encuentra el libro que quería. ¿Ves a esa chica un tanto extraña oliendo las páginas de un libro viejo en una librería de segunda mano? Es la lectora. Nunca puede resistirse a oler las páginas de un libro, y más si están amarillas.

Es la chica que está sentada en el café del final de la calle, leyendo mientras espera. Si le echas una mirada a su taza, la crema deslactosada ha adquirido una textura un tanto natosa y flota encima del café porque ella está absorta en la lectura, perdida en el mundo que el autor ha creado. Siéntate a su lado. Es posible que te eche una mirada llena de indignación porque la mayoría de las lectoras odian ser interrumpidas. Pregúntale si le ha gustado el libro que tiene entre las manos.

Invítala a otra taza de café y dile qué opinas de Murakami. Averigua si fue capaz de terminar el primer capítulo de Fellowship y sé consciente de que si te dice que entendió el Ulises de Joyce lo hace solo para parecer inteligente. Pregúntale si le encanta Alicia o si quisiera ser ella.

Es fácil salir con una chica que lee. Regálale libros en su cumpleaños, de Navidad y en cada aniversario. Dale un regalo de palabras, bien sea en poesía o en una canción. Dale a Neruda, a Pound, a Sexton, a Cummings y hazle saber que entiendes que las palabras son amor. Comprende que ella es consciente de la diferencia entre realidad y ficción pero que de todas maneras va a buscar que su vida se asemeje a su libro favorito. No será culpa tuya si lo hace.

Por lo menos tiene que intentarlo.

Miéntele, si entiende de sintaxis también comprenderá tu necesidad de mentirle. Detrás de las palabras hay otras cosas: motivación, valor, matiz, diálogo; no será el fin del mundo.

Fállale. La lectora sabe que el fracaso lleva al clímax y que todo tiene un final, pero también entiende que siempre existe la posibilidad de escribirle una segunda parte a la historia y que se puede volver a empezar una y otra vez y aun así seguir siendo el héroe. También es consciente de que durante la vida habrá que toparse con uno o dos villanos.

¿Por qué tener miedo de lo que no eres? Las chicas que leen saben que las personas maduran, lo mismo que los personajes de un cuento o una novela, excepción hecha de los protagonistas de la saga Crepúsculo.

Si te llegas a encontrar una chica que lee mantenla cerca, y cuando a las dos de la mañana la pilles llorando y abrazando el libro contra su pecho, prepárale una taza de té y consiéntela. Es probable que la pierdas durante un par de horas pero siempre va a regresar a ti. Hablará de los protagonistas del libro como si fueran reales y es que, por un tiempo, siempre lo son.

Le propondrás matrimonio durante un viaje en globo o en medio de un concierto de rock, o quizás formularás la pregunta por absoluta casualidad la próxima vez que se enferme; puede que hasta sea por Skype.

Sonreirás con tal fuerza que te preguntarás por qué tu corazón no ha estallado todavía haciendo que la sangre ruede por tu pecho. Escribirás la historia de ustedes, tendrán hijos con nombres extraños y gustos aún más raros. Ella les leerá a tus hijos The Cat in the Hat y Aslan, e incluso puede que lo haga el mismo día. Caminarán juntos los inviernos de la vejez y ella recitará los poemas de Keats en un susurro mientras tú sacudes la nieve de tus botas.

Sal con una chica que lee porque te lo mereces. Te mereces una mujer capaz de darte la vida más colorida que puedas imaginar. Si solo tienes para darle monotonía, horas trilladas y propuestas a medio cocinar, te vendrá mejor estar solo. Pero si quieres el mundo y los mundos que hay más allá, invita a salir a una chica que lee.

O mejor aún, a una que escriba.